Primero: ¿qué estás buscando realmente?
Antes de abrir veinte pestañas, anotá tres cosas: qué tareas te gustaría hacer, cuántas horas podés trabajar y qué modalidad necesitás. No hace falta tener decidido tu futuro entero: necesitás una primera dirección.
Armá tu kit de búsqueda
- Prepará un CV corto, claro y adaptado al tipo de puesto.
- Revisá que tus datos de contacto sean correctos.
- Si el trabajo lo amerita, armá un portfolio con trabajos académicos, voluntariados o proyectos personales.
- Tené a mano una breve presentación: quién sos, qué sabés hacer y qué buscás aprender.
Tip GPS: No haber tenido empleo formal no significa que no tengas experiencia. Organizar actividades en tu facultad, manejar redes de un emprendimiento familiar o participar de proyectos también muestra habilidades. Contá exactamente qué hiciste, sin inventar cargos.
¿Dónde buscar?
Podés explorar LinkedIn Empleos, Bumeran y las páginas de carreras de las organizaciones que te interesan. Verificá siempre que la postulación sea auténtica.
¿Y las pasantías?
Son experiencias formativas vinculadas con tus estudios y tienen condiciones específicas. Consultá primero la bolsa de empleo o el área de pasantías de tu universidad y revisá las condiciones por escrito antes de aceptar.
Organizate sin agotarte
Llevá una planilla con puesto, empresa, enlace, fecha de postulación y estado. Personalizá el CV según las tareas importantes de cada búsqueda y reservá un momento de la semana para hacer seguimiento.
Preguntas frecuentes
¿Mando el mismo CV a todos lados?
Podés partir de una versión base, pero conviene ordenar las habilidades y experiencias relevantes para cada puesto.
¿Tengo que poner foto?
En general no es indispensable. Priorizá información profesional y revisá las instrucciones concretas del aviso.
¿Qué hago si me piden plata para conseguir el empleo?
Desconfiá de pagos anticipados o pedidos de información financiera sensible. Verificá la identidad del empleador por canales oficiales.